Eva Ayllón: “Mi vida es un bolero, tiene de todo”

Eva Ayllón: “Mi vida es un bolero, tiene de todo”

El bolero forma parte de sus recuerdos con la misma intensidad que la música criolla. Eva Ayllón cierra los ojos y ve clarito a su papá y a su mamá muy jóvenes bailando sobre una loseta, pegaditos, abrazados, queriéndose. Por eso celebra que en algunos días su público podrá escuchar en concierto los temas del segundo volumen de Un bolero y un vals, disco que la devuelve a su adolescencia, a sus viejos, a la casa, al tiempo que ya no está.

Si no hubieras sido cantante criolla, ¿te hubieras dedicado al bolero? Sí, de todas maneras, porque soy muy romántica y es un género que me llena el alma. Me acuerdo que yo cantaba los boleros de José Feliciano, Lucho Barrios, Pedrito Otiniano y mi abuela me gritaba: “¡Boleros no, tú tienes que cantar criollo!”. Por eso el bolero brilla en este nuevo disco, como homenaje a mis papás, que lo bailaban, y a mi abuela, que era la que imponía el vals.

Para cantar boleros hay que haber vivido lo bueno y lo malo… Sea cualquiera el género al que te entregas, debes ser muy fiel a ello. Yo creo que lo que te hace ser una buena intérprete son las experiencias que te da la vida, el dolor que te causa el desamor, el engaño, el dolor del abandono, pero también la felicidad, el estar completamente enamorado, apasionado, todas esas vivencias te ayudan, y mucho, cuando debes interpretar un tema y vivirlo sobre un escenario.

Existen voces muy bonitas, pero que no transmiten nada, y menos para el bolero… Te soy sincera, yo estoy tratando de adecuarme, de aceptarme, porque sé que mi voz ha cambiado, ya no tengo la de hace 40 años. Le digo a mi gente que ahora tengo una voz de camión, se está poniendo más a lo Chavela Vargas: gruesa, rasposa, pero siento que es una voz agradable todavía. Justo este tipo de voz es la que le hace bien a los boleros.

No todos pueden cantar boleros. ¿O sí? Pueden, pero algunos no deben, ja, ja, ja. Creo que hay que ser honestos y preguntarse si están capacitados para ello.

¿El vals y el bolero son primos hermanos? Los une el sentimiento que proyectan cuando son interpretados y lo que quieren conseguir con las letras, que casi siempre son como disparos al corazón.

Durante tus 49 años de carrera, ¿has grabado canciones con las que no te has identificado y lo hiciste solo por complacer a otros? Lo he hecho un par de veces porque la gente que lo pidió, que eran los de la disquera de esa época, me lo exigían, pero mi corazón no estaba conectado con esas canciones. A mí cuando se me paran los pelitos y se me pone la piel de gallina cuando escucho un tema, ese es el que voy a grabar de todas maneras.

¿Cómo eliges el repertorio de tus discos? Con un grupo de mi equipo de trabajo nos sentamos en una mesa redonda y comenzamos a escuchar temas , uno tras otro. Y conforme “la sed”, vamos separándolos, eligiéndolos. ¿Entiendes eso? Cuando te da “sed”, ese tema tiene que ir definitivamente.

Esa estrecha relación de boleros y valses y los brindis por el desamor… ¡Quién no ha llorado y tomado un trago escuchando un bolero o un vals! Este nuevo disco es para eso. Para luego agarrar una escama de pescado, ya no una galleta de soda, y cortarte las venas…

Eva, sin temor a equivocarme, podría afirmar que tu vida es un bolero. ¿O no? Mi vida lo es definitivamente, porque ha tenido y aún tiene de todo: tristezas, alegrías, éxitos, fracasos, amores, desamores. El bolero es la vida misma, por eso es que lo canto y dejo mi alma, mi corazón y mis recuerdos sobre un escenario.

CORREO

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