Eva, estandarte criollo

Eva, estandarte criollo

Por José Vadillo Vila
jvadillo@editoraperu.com.pe
Fuente: El Peruano

Altiva diosa de ébano que canta con voz pastosa. De Eva Ayllón (Lima, 1956) se han dicho muchas cosas. Entre ellas, que tiene aires de diva –no hay gentiles con alma de indigentes, claro está–.
O aquella que gustan los cotilleos de los círculos criollos: que no es la mejor voz de la música criolla (su comparación con su coetánea Lucía de la Cruz es la versión folclórica nacional de si Los Beatles o los Rolling Stones son los mejores). ¡Qué lisura!

***
Tirios y troyanos no pueden negar su tremendo arraigo con el público. Para las multitudes, es “la intérprete” de música criolla por antonomasia. El respetable sabe a quién coronar en sus gustos y el éxito de la reina del landó es fruto de una perseverancia en los escenarios durante medio siglo.
Las últimas tres décadas, sus espectáculos han sido un vehículo de catarsis colectiva donde el público femenino exorciza los males de amores. O por lo menos hace una praxis sin daños a terceros.
El paroxismo para tratar a los hombres con la punta metálica del calzado se da cuando se corea a todo pulmón los valses ‘Mal paso’, de Luis Abelardo Takahashi Núñez, y ‘Mi propiedad privada’, que fue escrito por el mexicano Modesto López, aunque todos lo asocien a Lucha Reyes, otra intérprete colosal del cancionero peruano.

Varias Evas conviven bajo la señora que con vestidos apretados y sensualidad en voz sale a los escenarios. Una es aquella jovencita que empezó a brillar en los concursos de radio y televisión y trabajaba en las peñas criollas en los años setenta.
Genaro Ganoza y Paco Maceda la escuchan y la invitan para que se ocupe de la primera voz de Los Kipus, entre 1973 y 1975, un puesto que doña Carmen Montoro había dejado en 1969 por cuestiones que la historia musical nacional contará en su momento.
Eva y Los Kipus registraron temas como ‘Debut y despedida’, ‘Que somos amantes’, ‘Yo perdí el corazón’. Pero el romance entre la joven intérprete y su público se daría con las versiones que hizo con Los Kipus de ‘Huye de mí’, ‘Mi cariñito’ y ‘Nada soy’. Como se dice, viajan “directo a la vena”.

***
Después de esa experiencia, en 1979 inicia su carrera discográfica en solitario. Si bien el repertorio de Los Kipus ha marcado su carrera –resumidos en un mix, que es lo más esperado de sus conciertos–, la intérprete no se ha dormido en sus laureles. Ha sabido inquietar al público con distintas apuestas, buscando nuevas motivaciones artísticas que le han hecho reforzar, paradójicamente, su identidad como artista afroperuana.
La década de los ochenta se marcó con un disco nuevo que Eva Ayllón publicaba anualmente. Sin embargo, en 1989 participó en el proyecto Los Hijos del Sol, liderado por el percusionista Álex Acuña y que contó con la presencia de los mejores músicos del medio (peruanos y latinos): una experiencia hasta entonces sui generis en la música nacional. Ahí estaban Óscar y Ramón Stagnaro, Lucho González, Miguel Figueroa, compartiendo crédito con Paquito D’Rivera y otros gigantes de la primera línea del jazz, como los saxofonistas Wayne Shorter, Ernie Watss y Justo Almairo. Trece canciones con ropajes sonoros nuevos para ‘El Tamalito’, ‘El surco’ y apuesta novedosa con ‘Ánimo y aliento’. A la par, se daba un crecimiento escénico de Eva. La peña le quedaba chica.

Los noventa marcan su carrera con las grabaciones de ‘Enamorada de estar aquí’, de Fahed Mitre, que renueva el repertorio patrio; ‘Ritmo, color y sabor’, de Carlos Rincón y Moisés Vargas; y ‘Saca las manos, saca los pies’, una adaptación del tema de Chucho Valdés en ritmo de festejo por Juan Chumbiauca.
La intérprete acostumbraba a brindar temporadas anuales en el teatro Municipal de Lima hasta que el 2 de agosto de 1998, horas antes de su recital, las llamas de un incendio provocadas por los equipos de luces devoraron el recinto. El teatro permaneció cerrado por 13 años.

***
En el 2002, fichó para la disquera Sony, y lanzó uno de sus mejores álbumes, Eva, bajo la producción del famoso músico argentino Pedro Aznar. Fue un disco que el gran público no entendió. El vals ‘El beso’ es de los más comentados, pero preste oído en el conjunto de tonderos, valses, marinera, landós, zamacuecas a su versión de ‘Bello durmiente’, registrado a capela aprovechando la acústica del monasterio de Los Descalzos, y ‘El Payandé’, en un delicado equilibrio entre contrabajo y su voz.
En cuestión de espectáculos, una colaboración permanente muy aplaudida ha sido la simbiosis de la cantante con la Gran Banda de Jean Pierre Magnet. Dos trabajos exquisitos que sintetizan esta alianza estratégica artística son el vals ‘El pirata’ y la balada ‘Europa’, de Carlos Santana.

***
Ha trabajado en diversas colaboraciones, sobre todo en la salsa y siempre dándole una mirada al género que se baila en una loseta: el bolero (ahí sus dos álbumes Un bolero un vals). Eva Ayllón es un nombre respetable en el cancionero latinoamericano (Mercedes Sosa admiraba su trabajo). Y de todas las colaboraciones mencionemos las más exitosas: el taquirari ‘Perdóname’, a dúo con Los Kjarkas de Bolivia, y el álbum que grabó en el 2012 con el conjunto chileno Inti-Illimani Histórico. Este último no tuvo eco local, pero sí cosechó palmas en el extranjero. Con los Inti, afianzó su presencia en Chile y realizaron giras por Europa.

***
Para el disco Clavo & canela (2017), registró ‘Me gritaron negra’, de Victoria Santa Cruz. Es una de las mejores versiones de este clásico tema de denuncia racial.

Eva participó años atrás en la versión que dirigió la propia maestra Victoria en el teatro Peruano Japonés. Ahí comprendió la esencia de ese poema. Y que su arte es la reivindicación de la cultura afroperuana. Ya ofreció en tiempos de la pandemia su primer concierto online. Y continuará reinventándose.

 

No Comments

Post a Comment