Eva Ayllón: Entre Boleros y Valses

Eva Ayllón es, sin lugar a dudas, la mejor demostración del trabajo artístico serio y profes

Eva Ayllón es, sin lugar a dudas, la mejor demostración del trabajo artístico serio y profesional. Su propuesta musical mantiene viva la llama del criollismo entre los jóvenes y logra cautivar a todo mortal que la escucha. La también llamada ‘Reina del Landó’ viene celebrando sus 45 años de vida artística con el espectáculo Un bolero, un vals, que se presenta todos los viernes de septiembre en La Estación de Barranco. Antes de subir al escenario, Eva conversó con CARETAS sobre esta propuesta musical y evocó sus primeros años en el mundo del arte.

Primero recitales

Al iniciar la tertulia, Eva nos explica que este espectáculo surge a raíz de un sueño en el que vio a sus padres bailando un bolero. “Este sueño se repitió durante varias noches y entendí que debía cantar boleros. Para darle forma a este trabajo, incluí los valses que me enseñó mi abuela Eva y aquellos que se hicieron populares en mi voz, de manera que el público cante conmigo”.

Remontándonos a los inicios de su carrera, recuerda que su debut profesional se produjo a los 15 años en el desaparecido local barrioaltino Rinconcito Monsefuano. Sin embargo, sus primeros éxitos musicales llegarían de la mano de Paco Maceda y Genaro Ganoza, quienes la invitaron a formar parte del recordado trío Los Kipus, imponiendo temas como Huye de mí de Hugo Almanza y Mi cariñito de Manuel ‘Zorro’ Jiménez.

Dos años después, ingresa al desaparecido sello Sono Radio, donde realiza sus primeras grabaciones como solista. En esta casa discográfica conoce a Javier Munayco, su primer director musical y guitarrista, de quien guarda los mejores recuerdos. “No solo era mi compañero de trabajo, era mi compadre y mi mejor consejero. Me ayudaba a sacar todo el sentimiento que llevaba dentro en cada grabación. Junto a Munayco impuse el vals ‘Que somos amantes’ de José Escajadillo, tema que no puedo dejar de cantar en cada concierto”.

Dentro de los artistas peruanos a los que admira, Eva recuerda con cariño a Alicia Maguiña, exquisita cantautora e investigadora. “Es la elegancia hecha mujer en la música peruana. Tuve la suerte de conocerla en La Palizada y en cada presentación hacía gala de su talento para el canto y la danza de la marinera limeña, género que no es fácil de interpretar”, refiere.

A diferencia de otras exponentes del criollismo, la intérprete de “Huellas” y “Mal Paso” se mantiene en plena vigencia y, pese al poco apoyo que reciben los artistas en nuestro país, graba un disco por año, cuenta con músicos de primer nivel y se ha presentado en importantes escenarios como el Teatro Ateneo de Argentina y el Carnegie Hall en EE.UU, convirtiéndose en la primera intérprete criolla en pisar dicho recinto.

Eva en la Estación de Barranco

Antes de ingresar a escena, Eva invita a los lectores de CARETAS a que asistan a las presentaciones de Un bolero, un vals. “Se trata de una oportunidad única e irrepetible en la que compartiré mis vivencias a través de la música. Los espero”

Caretas

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